Nuestros rasgos físicos (color de piel u ojos, altura, pelo rizado o liso, etc.) y nuestra forma de ser, están determinados por genes. Esto significa, que los genes contienen la información que define absolutamente todas nuestras características, y para ser estudiados y analizados en profundidad, es importante conocer su ubicación. Los mapas genéticos muestran en una imagen la disposición y ordenamiento de los genes en el ADN, con una escala determinada (Unidad de mapa: centiMorgan o cM.).

Para elaborar un mapa genético, se entrecruzan dos organismos que difieran en una característica en particular y luego se evalúa en sus descendientes la presencia o ausencia de dicha característica. Una muestra de sangre o tejido de cada descendiente es examinada y comparada con la de sus progenitores, buscando patrones únicos que se conocen como marcadores y que sirven para determinar las posiciones relativas de los genes en el ADN y la distancia entre ellos. De esta forma se analiza la frecuencia de recombinación que se establece al cruzar dos individuos diferentes genéticamente.

La cartografía genética, tanto de humanos como de otros organismos, hizo necesario el desarrollo de técnicas y programas informáticos para recoger, almacenar, distribuir y analizar el creciente volumen de datos obtenidos. Conocer la disposición de los genes en el ADN, brinda múltiples beneficios, ya que permite estudiar enfermedades, analizar y/o manipular genes, predecir patologías, desarrollar tratamientos específicos, generar diagnósticos más fiables y rápidos, entre otras utilidades para el ser humano.

*Ing. Agr. Jimena Gallardo, becaria doctoral CERZOS y docente del Departamento de Agronomía, UNS.

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