Roberto Distel*

Cuando se analiza la reconversión de la actividad productiva en el sudoeste bonaerense, comúnmente se piensa en producciones alternativas. Pero este pensamiento pasa por alto que la reconversión también puede darse dentro de un determinado sistema productivo, mediante un cambio en la forma de producir.

En este sentido, la reconversión de la actividad agropecuaria necesaria en el sudoeste bonaerense es en principio de forma. Hay que dejar de producir en forma erosiva e ineficiente, y empezar a producir en forma eficiente y conservacionista.

Es conocido que las instituciones de ciencia y técnica de la región han venido proponiendo la tecnología requerida para una producción agropecuaria eficiente y conservacionista desde hace decenas de años, pero sin mayores logros en cuanto a su aplicación masiva. Así lo demuestran los bajos índices de eficiencia de producción y la degradación de los recursos naturales.

La erosión del suelo constituye un proceso corriente que se manifiesta con distinto grado de magnitud en las diferentes zonas de la región, llegando a situaciones extremas como las registradas en el partido de Patagones durante la última gran sequía.

Son pocos los productores que, por iniciativa propia y convenientemente asesorados, aplican el conocimiento técnico disponible. Surge entonces que la sola difusión y/o transferencia no alcanza. Que resulta estratégicamente imprescindible la participación del Estado mediante el diseño e implementación de una política agropecuaria que aporte instrumentos idóneos para incentivar, promover, apoyar y monitorear de manera eficaz la adopción de tecnología. Dicha estrategia debería respaldar la sostenibilidad económica y premiar por producción eficiente y conservacionista. También debería asegurar asistencia técnica intensiva a los productores, a fin de garantizar una adecuada adopción del paquete tecnológico propuesto.

A nivel provincial, el Plan de Desarrollo del Sudoeste Bonaerense, sancionado por la Ley 13.647, representa un marco legal que debería servir al diseño, implementación y financiamiento de una política pública tendiente al logro de una producción agropecuaria eficiente y conservacionista en la región. Por el momento, está en sus albores.

Resulta necesario que todos los actores involucrados (productores, profesionales, organizaciones intermedias, instituciones públicas, etc.) contribuyan mancomunadamente al plan de desarrollo, en pos de transformar efectivamente la realidad de la producción agropecuaria regional mediante la aplicación masiva de la tecnología disponible.

*Dr. Roberto A. Distel, docente del Departamento de Agronomía de la UNS e Investigador del CERZOS en el Conicet Bahía Blanca.
Nota publicada en La Nueva Provincia el 24 de marzo 2012.
Dejó aclarado que la opinión vertida en esta nota no representa necesariamente la de ambas instituciones sobre el tema.

 

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