Marisa Gómez *

Los problemas de contaminación del ambiente, se manifiestan por sus síntomas. Un ejemplo es el caso de los residuos ganaderos, además del problema que presentan, su presencia es síntoma de un cambio en el sistema de producción. El crecimiento de las producciones de animales en forma intensiva, tanto en cantidad de establecimientos como en número de animales por explotación, tendiendo a un modelo industrial, que baja los costos de producción, da lugar a la generación de una alta cantidad de desechos orgánicos concentrados que implican un importante riesgo ambiental. Muchos de los problemas ambientales producidos por los residuos agropecuarios, se deben a la acumulación local de una producción de deshechos demasiado grande que supera los procesos básicos naturales de biodegradación.

Sin embargo una actitud atrayente ante estos problemas es interpretarlo como una oportunidad de negocio. Los residuos se pueden reutilizar, valorizar y en consecuencia vender como producto transformado. Para que la gestión de los residuos mejore, a menudo es suficiente un cambio de perspectiva sobre su consideración, se debería dejar de considerarlos un problema, para considerarlos una oportunidad o recurso.

Los residuos que se producen en los sistemas ganaderos contienen materia orgánica de fácil degradación, con aportes de nutrientes minerales, por lo tanto son susceptibles de ser biotransformados y /o reutilizados. Estos residuos son muy heterogéneos, están formados por las deyecciones sólidas y líquidas, denominadas estiércoles y purines, además pueden contener las camas de ganado y restos de alimentos.

La obtención de enmiendas ha sido uno de los destinos más utilizados para la reutilización de estiércoles y purines. La utilización de estas enmiendas o efluente se presenta como una alternativa para reponer parte de los nutrientes que son utilizados por las pasturas o granos que son consumidos por el ganado, o pueden estar asociados a otra actividad agraria. Además, para mantener el equilibrio en el contenido de materia orgánica del suelo, se debe tener consideración la calidad y tipo de suelos, la cantidad, frecuencia y oportunidad de las aplicaciones que sean coincidentes con las necesidades de los cultivos, para evitar problemas en la fertilidad o evitar contaminación. En este sentido estiércoles y purines pueden almacenarse en depósitos temporarios o permanentes para ser distribuidos por tanques, camiones estercoleros, o por equipos de riego en los momentos convenientes.

Una adecuada utilización de enmiendas, efluentes o estiércoles y una buena redistribución de los mismos, hace que solo se considere como residuo los excedentes que no se puedan reciclar en el ciclo normal de fertilización orgánica de los cultivos. Cuando la gestión no es correcta se ocasionan episodios graves de contaminación de manera que el tratamiento del residuo se convierte en una necesidad ineludible. Es necesario, por tanto, planificar la gestión de este tipo de residuos, para eliminar el impacto que su exceso puede originar, de forma que los residuos generados se integren rápidamente en la actividad agraria facilitando el reciclado de nutrientes.

El crecimiento de las explotaciones intensivas, ha dado como resultado negativo un importante incremento en la producción de residuos ganaderos que, al no estar asociados a una actividad agraria deben ser gestionados fuera de la explotación ganadera generando importantes problemas, como la liberación de GEI (gases efecto invernadero), contaminación del suelo y el agua con excesos de nutrientes, diseminación de plagas.

La valorización de los residuos ganaderos para obtener energía a partir de la biomasa representaría no solo un beneficio ambiental sino que también permite producir un insumo importante para el sistema productivo y la posibilidad además de incrementar el desarrollo económico de las regiones o pueblos cercanos a los establecimientos rurales. La producción de biogás es una de las alternativas más utilizadas y conocidas de la reutilización o reconversión de estiércoles, se destaca además que a partir de biogás es posible obtener energía eléctrica.

En este sentido, es importante explorar la disponibilidad y posibilidad de la utilización de residuos ganaderos, incluso en conjunto con residuos agrícolas, como opciones que contribuyan a sustituir fuentes convencionales de energía, por fuentes de energía de biomasa.

Desde hace varios años, con un trabajo denodado de distintos grupos de investigación y emprendimientos empresariales se ha logrado desarrollar varios biodigestores para la producción de biogás y/o electricidad a partir de residuos agroindustriales. Sin embargo, a pesar del esfuerzo realizado, son aún muy pocos, en relación a la extensión de nuestro país y la cantidad de establecimientos ganaderos o agropecuarios que son productores de importante cantidad de residuos. Como parte de dichos esfuerzos, se hace necesario valorar el potencial que tiene el sector agropecuario en la búsqueda de fuentes alternativas de energía limpia, considerando además la actual crisis energética de nuestro país. Es importante además desarrollar funciones de asesoramiento, formación, divulgación e, incluso, de impulso a la implantación de experiencias piloto. Esta forma de intervención podría ser garantía para un mayor compromiso y participación de los agentes implicados. Es indiscutible la gran potencialidad de la reutilización o transformación de los residuos agropecuarios, por lo tanto debería considerarse un recurso y evitar el término residuo. 

* Dra. Marisa Gómez, Docente del Departamento de Agronomía de la UNS e Investigadora del CERZOS.

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