Diego Bentivegna*

Originariamente el ser humano basaba su alimentación en la caza, pesca y recolección de frutos y vegetales de la naturaleza. Con el incremento de la población mundial y el desarrollo de grandes ciudades el hombre empezó a producir sus alimentos a través de la siembra y cosecha de sus cultivos. La agricultura se desarrolló como base de alimentar una población mundial creciente. Es así que la llamada revolución verde desarrollada por Willian Gaud en 1968 sostenía que la mayor producción que se necesitaba por parte de la agricultura se lograba con el uso de cultivares mejorados, dosis masivas de insumos costosos y/o escasos: combustibles fósiles, fertilizantes, semillas híbridas y maquinarias especiales y agua para riego.

Laura Martínez*

En la Naturaleza existen organismos que a lo largo de la evolución se han adaptado para ser parásitos de otras especies. Se trata de una exitosa estrategia para sobrevivir y reproducirse a costas de un hospedero.
En las plantas son comunes las enfermedades causadas por este tipo de relación simbiótica, y los hongos patógenos son importantes actores. Cuando estas relaciones son tan estrechas que el agente causal no puede sobrevivir sin su hospedante vivo; se los denomina hongos biótrofos.

Jimena Gallardo*

El ADN contiene toda la información genética y determina un genotipo único e irrepetible en cada individuo. El estudio y análisis del genotipo resulta de gran importancia y es la base de los programas de desarrollo y mejoramiento. Mediante el genotipado se caracteriza el ADN utilizando marcadores genéticos que funcionan como señaladores de determinadas regiones, y así es posible identificar y diferenciar a cada organismo gracias a la exclusividad de su secuencia de ADN.

 Agustina Gutierrez*

La auto-incompatibilidad (AI) es un mecanismo genético para prevenir la endogamia que han desarrollado muchas familias de plantas con flores. Darwin describió granos de polen incapaces de efectuar la fecundación a través del estigma de la misma planta, pero recién en el presente siglo comenzó a comprenderse el control molecular del proceso por el locus S, un conjunto de genes ligados que actúan tanto en el estigma como en el polen. La AI tiene lugar cuando el haplotipo S del polen es el mismo que alguno de los alelos S que se expresan en el tejido femenino diploide. La forma de acción de este mecanismo difiere en las familias de angiospermas, pudiendo ser controlada por el genotipo del mismo grano de polen (AI gametofítica) o el genotipo de la planta que originó el grano de polen (AI esporofítica). También difiere el mecanismo molecular; por ejemplo, en Brasicáceas, una proteína quinasa activa el rechazo el tubo polínico en el estigma, mientras que en Solanáceas, unas ribonucleasas actúan como citotoxinas del polen en el estilo (Tovar-Mendez y McClure, 2016).

Freda E. Anderson

Las plantas exóticas invasoras son especies cuya introducción y/o diseminación fuera de su área de distribución natural, pasada o presente, constituye una amenaza para la diversidad biológica. Como tales, estarían alcanzadas también por el concepto amplio de malezas, es decir aquellas plantas que en determinadas circunstancias nos resultan molestas, perjudiciales o indeseables. El término malezas suele relacionarse con especies que interfieren con los cultivos y causan pérdidas económicas a la agricultura, sin embargo hay también malezas que causan serios perjuicios en áreas naturales y cuyo impacto negativo muchas veces pasa inadvertido o resulta difícil de cuantificar en términos económicos. Las llamadas malezas ambientales pueden por ejemplo reemplazar parte de la flora nativa de un lugar y afectar en consecuencia a insectos, pájaros y microorganismos que dependen de ella, produciendo una disminución en la biodiversidad de ese sitio. Esto a su vez puede alterar el reciclaje de nutrientes, la conservación del suelo, la polinización, la dispersión de semillas y otros procesos naturales de los cuales muchas veces dependemos sin saberlo.

El trigo representa el 55 por ciento de los carbohidratos consumidos por el hombre y es una importante fuente de proteína, en el mundo el área que cubre es aproximadamente 17 por ciento de lo cultivado -220 millones de hectáreas-. Los países miembros del G20, entre los cuales se encuentra la Argentina, producen el 75 por ciento. 

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