Juan Manuel Rodrigo

no somos lo que fuimos ni seremos ....Existe la creencia de que los genes que heredamos nos determinan y estaremos atados a ellos para toda la vida, aunque en realidad esto no es tan así. Cada individuo es responsable de sus genes y puede determinar su propio futuro, e inclusive, el de sus hijos.

El genoma se hereda en el momento de la fecundación y se copia en todas las células. Sin embargo, la herencia génica no es un destino inexorable, el ambiente y nuestros hábitos alteran el funcionamiento de los genes a lo largo de la vida. Y eso es precisamente lo que estudia la epigenética.
Hay factores ambientales que actúan como una tecla, prendiendo o apagando "etiquetas" de nuestro genoma provocando que éste se relaje o se comprima. Si el ADN se relaja o "desenrolla", los genes se activan y se expresan; mientras que si la conformación del ADN se comprime, se "apagan" y no hay expresión génica. El epigenoma es el conjunto de señales químicas que se encargan de encender o apagar los genes sin alterar su secuencia.
Al momento de la fecundación nuestro genoma está completo, pero el epigenoma recién comienza a moldearse. Factores como la dieta, el ejercicio o cada decisión que tomemos de aquí en más, determinarán nuestro futuro. Por ejemplo, se han observado diferencias epigenéticas en genes involucrados en la respuesta inmunológica dependiendo del modo de nacimiento. Durante el parto vaginal el feto está expuesto a un mayor nivel de estrés que lo prepara para la vida futura, esta activación de los sistemas de defensa no ocurre cuando el parto es mediante cesárea.
Estudios científicos han demostrado que la práctica de meditación desencadena alteraciones epigenéticas, principalmente en genes objetivo de fármacos anti-inflamatorios y analgésicos. También, se ha observado que las marcas epigenéticas están fuertemente asociadas al estrés, principalmente en genes asociados a la respuesta inmune.
Las variaciones epigenéticas explican por qué los gemelos idénticos son más diferentes a medida que van creciendo. El modo de vida que lleven esculpirá un patrón epigenético diferente, es decir, aunque sean genéticamente iguales tendrán fenotipos (apariencias) diferentes. 
Debido a su carácter sésil, las plantas desarrollaron un epigenoma mucho más complejo y dinámico que les confirió plasticidad para adaptarse a cambios ambientales.
La epigenética afecta cualquier aspecto de nuestra vida vinculando nuestro pasado, presente y futuro de una manera anteriormente inimaginable, demostrándonos que nuestros hábitos y forma de vida no solo tendrán consecuencias sobre nuestra salud, sino que también tendrán un impacto en nuestra descendencia.
Tenemos control sobre nuestra vida, ¡aprovechémoslo!

 

*Dr. Juan Manuel Rodrigo, profesional adjunto CERZOS.

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