Joana Haedo*

La polinización es el proceso mediante el cual el polen de las anteras de una flor es transportado y depositado sobre los estigmas de las flores de la misma especie. El transporte de polen puede ocurrir por acción del viento, pero en la mayoría de los casos ocurre gracias a los animales que, al visitar las flores, impregnan sus cuerpos de polen y lo transportan de una flor a otra. Estos animales son en su mayoría insectos, aunque también hay aves, reptiles, murciélagos y otros mamíferos que actúan como polinizadores.


El 90% de las plantas con flor, y aproximadamente el 70% de los cultivos, dependen en diferente medida de la polinización por insectos. Las abejas son los insectos polinizadores más importantes, aunque también hay un gran aporte por parte de las moscas, avispas, mariposas y escarabajos. En Argentina hay más de 1000 especies de abejas nativas, sin embargo, en la mayoría de los cultivos la polinización es manejada por el hombre a través de insectos exóticos que son domesticados y comercializados, como lo es Apis mellifera, la abeja de la miel. No obstante, los polinizadores nativos mejoran la calidad la polinización, aumentando la cantidad y calidad de los frutos y semillas. Esto ocurre porque las distintas especies de polinizadores utilizan los recursos de diferente manera, aportando complementariamente a la polinización del cultivo. Varias especies de polinizadores pueden visitar flores en diferentes zonas dentro de una misma planta, en distintos momentos del día y bajo distintas condiciones climáticas. Además, para algunos cultivos, los polinizadores nativos son más eficientes en la polinización que A. mellifera. Asimismo, en presencia de polinizadores nativos, A. mellifera modifica su comportamiento sinérgicamente y es más eficiente en la polinización. Es así como los polinizadores nativos actúan como complemento de los domésticos para mejorar el servicio de polinización de los cultivos.


Lamentablemente, las prácticas agrícolas que se están llevando a cabo hace más de 200 años están ocasionado la pérdida de recursos alimentarios y de nidificación para los polinizadores. Esto está llevando a un declive en la abundancia y riqueza de especies de polinizadores, en detrimento del servicio de polinización. Como solución o alternativa a este problema, se ha propuesto el manejo de las áreas no cultivadas de los agroecosistemas (bordes de cultivo y de caminos, entre otros), las cuales pueden brindar ambientes propicios para albergar especies de polinizadores. Las especies de plantas que crecen espontáneamente en los cultivos o el cultivo de plantas que atraigan polinizadores podrían favorecer la polinización de los cultivos. En varios países de Europa y en Estados Unidos, se cultivan diferentes mezclas de especies de plantas en los bordes de cultivos e inter-cultivos, obteniendo siempre buenos resultados. En Argentina esta metodología todavía no se ha implementado, pero hay grupos de investigación que están comenzando a trabajar en el tema: como el laboratorio de interacciones bióticas en agroecosistemas del CERZOS, la Cátedra de Botánica de la FAUBA, el CIPAF-INTA, entre otros y pronto se podrá poner en práctica. 

Diversidad de polinizadores en Argentina: (a) mosca (familia Calliphoridae), (b) mariposa (familia Hesperiidae), (c) abeja (familia Colletidae), (d) escarabajo (familia Cantharidae).


*Lic. Joana Haedo, becaria doctoral CERZOS.

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