Freda E. Anderson*

Planta de calafate con síntomas de la roya a orillas del Lago Fagnano.

El calafate o michay (Berberis microphylla) es un arbusto espinoso emblemático del sur de nuestro país. Cuenta la leyenda que quien saborea un fruto de esta planta siempre vuelve a la Patagonia. Vale la pena ponerla a prueba. En los bosques del sur de Argentina y Chile, especialmente en los fueguinos, es muy frecuente ver calafates que tienen llamativas deformaciones de colores brillantes en sus ramas y hojas. El visitante desprevenido puede pensar que éstas son sus flores y de hecho, en alguna página de la Wikipedia, se muestra una foto de tejido vegetativo deformado como si fuera la de una inflorescencia de la especie.


Las royas son hongos patógenos que dependen de las plantas que parasitan para vivir y tienen ciclos de vida muy complejos. Su reproducción sexual se da por la unión de dos gametos, de manera similar a lo que ocurre en plantas y animales. A menudo los gametos masculinos y femeninos producidos por un individuo resultan incompatibles entre sí y entonces es necesario que se unan con los de otro individuo, en un proceso llamado fertilización cruzada.

Las deformaciones observadas en las plantas de calafate son provocadas por la roya Aecidium magellanicum y es muy probable que su parecido con flores no sea casual, sino el producto de una interesante adaptación para atraer insectos. En un estudio realizado en Suiza sobre la misma roya en otra especie de Berberis, se demostró que para que se produzca la fertilización cruzada, que permite la continuación del ciclo de vida de la roya, es necesaria la participación de insectos, de manera similar a lo que ocurre durante la polinización. Se vio además que éstos visitan más frecuentemente y permanecen por más tiempo sobre las ramas deformadas que sobre las sanas, indicando una preferencia por ellas. Esto se debería a que la infección provoca alteraciones en la forma, tamaño, color y hasta en el olor de los órganos vegetativos para que parezcan flores, dando lugar a un fenómeno conocido como mimetismo floral. Las esporas sexuales del hongo se forman sobre las seudoflores mezcladas con un líquido azucarado y pegajoso. Esta mezcla resultará una nutritiva recompensa para los insectos que caigan en la trampa y que luego llevarán las esporas que les queden adheridas a sus cuerpos hacia otras plantas infectadas.

Si bien en Argentina no se ha estudiado el ciclo de vida de esta roya de manera experimental, ni se ha descripto la interacción como un ejemplo de mimetismo floral, es muy probable que lo sea y resultaría interesante realizar un estudio comparativo con el caso europeo. De cualquier manera ésta no deja de ser una de las tantas maravillosas atracciones que esconden nuestros bosques australes para quienes disfrutan de observar la naturaleza. Los desafío a buscarla la próxima vez que paseen por allí. Les dos una pista: no es lo que parece.

Planta de calafatecon síntomas de la roya Aecidium magellanicum en el Parque Nacional Tierra del Fuego.

 

*Dra. Freda Anderson, Profesional Principal CERZOS.

 

Volver