Alfonso Cerrotta*

En Argentina, durante las últimas cuatro décadas, la agricultura ha expandido su frontera a zonas productivamente limitadas. En el sudoeste bonaerense, la ganadería extensiva fue desplazada por el monocultivo de trigo, el cual ha afectado el ciclo de nutrientes y patógenos, al igual que la elasticidad económica de los productores.

El cártamo, oleaginosa de ciclo invernal, es una atractiva alternativa para lugares donde no es posible sembrar soja o girasol. Es de fácil implementación, ya que comparte la maquinaria con trigo, y por su estacionalidad, ingresa al sistema agroindustrial en un momento de bajo stock. Además, por sus brácteas espinosas es una buena opción en las zonas afectadas por paloma.

Su aceite es muy recomendada por los médicos, ya que disminuye el colesterol sanguíneo, contribuyendo a reducir el riesgo de enfermedades cardiovasculares. Además el cártamo alto oleico, posee una buena estabilidad oxidativa y genera un valioso subproducto para la elaboración de alimentos balanceados para rumiantes y monogástricos.
Las instituciones públicas y privadas han realizado introducción y desarrollo de genotipos de cártamo, pero sin el impacto esperado. Aparentemente fue consecuencia de una pobre adaptación de los cultivares, y un margen bruto poco alentador.

“Su país tiene un gran potencial sin explotar. Desde mi arribo a Buenos Aires, me he cansado de ver campo virgen”, dijo el mejorador de Cártamo norteamericano Richard Johnson en una de sus visitas a la Argentina.

Con el objetivo principal de brindar una alternativa viable a los productores de zonas marginales, el grupo de Morfología Vegetal de la UNS, junto al CERZOS (CONICET) y con apoyo de la empresa OMHSA, inició un plan de mejoramiento de cártamo.

Mediante aplicación de marcadores moleculares se seleccionarán genotipos alto oleico. Para lograr una mejor adaptación general, la selección se realizará a campo, garantizando una buena tolerancia al frío y al estrés hídrico durante el llenado de grano.

En paralelo, se pretende generar nuevos marcadores funcionales para caracteres de interés, como espesor de pericarpio y porcentaje de aceite. Se generará una población de mapeo, y mediante fenotipado y saturación del genoma con marcadores, se ubicará el/los genes que actúan en la determinación de estos atributos.
A partir de esta iniciativa, se aspira a impulsar el cultivo en la región, diversificando la producción de zonas marginales.

*Ing. Agr. Alfonso Cerrotta, becario doctoral del CONICET

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