Leonela Schwerdt*

Grammostola vachoni no es una especie conocida por su nombre, tampoco es de esas especies que nos muestran en programas de conservación como los grandes mamíferos: adorables, atractivos y de hecho muy lucrativos. Grammostola vachoni es una tarántula con una gran carga cultural negativa y muchos prejuicios por su aspecto peculiar. Para la mayor parte de las personas su aspecto resulta repulsivo y temible, pero para otras personas esas características tan singulares las hacen interesantes. Otras tarántulas en otros lugares del mundo se han estudiado o están en estudio, en cambio en nuestra zona recién ahora empezamos a conocer un poco más sobre su biología.

 

Grammostola vachoni habita en los pastizales serranos de Argentina, y es una especie nativa y endémica (sólo se encuentra en nuestro país). Su función ecológica es muy importante, ya que se alimentan de otros artrópodos que pueden ser perjudiciales para las actividades humanas. Además el hecho de que existan hace tantos miles de años las hace merecedoras de nuestra admiración y estudio. Son muchos los interrogantes para explorar, por ejemplo: ¿qué es lo que condiciona su distribución en el pastizal serrano?; ¿por qué es importante saber cuáles son sus limitantes físicas o ambientales?; ¿cómo es su estrategia reproductiva? Hasta ahora sabemos que son arañas muy longevas (como todas las tarántulas) y algunos de sus hábitos las hacen sumamente interesantes. Los estudios desarrollados hasta el momento, denotan que por ejemplo, no tendrían preferencia por ciertas características del suelo como lo son la densidad aparente y el pH. Además, muestreos realizados en el sistema de Ventania demostraron que aunque la composición de la vegetación de su microambiente es la típica de pastizal serrano, ciertas especies siempre están presentes en los alrededores de la roca donde viven y no necesariamente en el resto de los sitios. Según datos anteriores y con nuestros muestreos podemos confirmar que se distribuyen de forma agregada (muy cercanos entre sí), en ocasiones se han contado hasta cinco individuos de edades diferentes (desde pequeños juveniles hasta hembras adultas) bajo la misma piedra, lugar donde hacen sus nidos para guarida y cría. Son muchos los aspectos para continuar estudiando y cada respuesta genera una nueva pregunta, lo que constituye todo un desafío. Está en nuestras manos conocer más sobre G. vachoni para reivindicarla luego de tanto tiempo de prejuicios negativos y brindar una visión más amable y real de su rol en la comunidad del pastizal.


*Lic. Leonela Schwerdt, becaria doctoral del CONICET

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