Mariano Menghini, Hugo M. Arelovich, Marcela F. Martínez, Rodrigo D. Bravo*

La posibilidad de incorporar una leguminosa al planeo forrajero basado en pasturas perennes proporciona flexibilidad sistema ganadero, facilitando una mínima producción en años secos y potenciando los años húmedos.

En los últimos años la ganadería de base pastoril en Argentina está sufriendo un corrimiento hacia zonas cada vez más marginales, debido a la intensificación de la agricultura. El stock de bovinos cayó de 60 millones en 2007 a 42,8 millones en 2014 (SENASA, 2015) producto de una diversidad de factores. Sin embargo, para la recomposición del stock ganadero, la disponibilidad de biomasa forrajera es clave, principalmente en áreas marginales que presentan una limitante edafo-climática. El sudoeste de la provincia de Buenos Aires y áreas vecinas son un ejemplo típico de esta situación.
Las limitantes más importantes que aquí se encuentran son las escasas y variables precipitaciones y la baja fertilidad potencial de los suelos. Todo esto, acompañado por suelos de textura gruesa, con altos contenidos de arena y de poca profundidad, hace que la capacidad de retener y almacenar agua después de una lluvia sea muy limitada. Además, las pérdidas de agua por escorrentía superficial (agua de precipitaciones que no logra infiltrar y se desplaza por la superficie del suelo) provocan erosión, resultando de consideración, sobre todo si existe pendiente.
Las pasturas de gramíneas perennes brindan la posibilidad de tener una producción superior a los cultivos anuales en años donde las precipitaciones están por debajo del promedio. Un período de sequía donde el productor no logre implantar cultivos anuales y deba optar por comprar alimento caro, o vender la hacienda a precios bajos, puede hacer desaparecer todo lo conseguido en años anteriores con mucho esfuerzo.

Alternativas para mejorar alimentación bovina regional
El grupo de Nutrición Animal del Departamento de Agronomía de la Universidad Nacional del Sur, históricamente desarrolla líneas de investigación para mejorar el aprovechamiento y valor nutricional de los forrajes presentes en la región.
Las pasturas mixtas gramíneas leguminosas han sido abordadas desde diferentes enfoques y discutidas en la literatura científica y de divulgación. Sin embargo, en la práctica, las áreas marginales siempre presentan problemas para su implantación, su calidad y disponibilidad forrajera, y también permanencia. Más recientemente,  se comenzó a evaluar la posibilidad de incorporar leguminosas sobre pastura de gramíneas perennes mediante intersiembra. Esta práctica consiste en la implantación de un cultivo sobre otro ya implantado previamente, con el objetivo de lograr otra propuesta de mejora de la cantidad y/o calidad del forraje producido. Las especies a incorporar mediante la intersiembra pueden ser tanto leguminosas, como Vicia villosa (Fig. 1), V. sativa y Melilotus spp. (Trébol de olor) o verdeos de invierno, como centeno, cebada, avena.

Figura 1 a: Intersiembra de V. villosa sobre una pastura de agropiro alargado b: pastura monofítica de agropiro alargado, en la EEA INTA Bordenave para la primavera de 2013.

Para llevar a la práctica la intersiembra, habría que evaluar la estrategia de manejo más conveniente para cada situación, dependiendo de una serie de factores, como la salinidad, profundidad del perfil y textura en los suelos como así también precipitaciones del sitio en particular, entre otros.
Recientemente, nuestro grupo ha desarrollado una serie de trabajos en intersiembra de vicia (Vicia villosa), una leguminosa anual, sobre pasturas de agropiro alargado (Thinopyrum ponticum). Si bien el agropiro es una especie que en ciertos momentos del año presenta una calidad nutricional inferior a otras gramíneas, es probablemente una de las más aptas por su resistencia y perdurabilidad en el área en cuestión. Esto justifica ampliamente la evaluación de intersiembras de forrajes de mayor calidad y características mejoradoras del suelo. En este sentido y para esta práctica en particular existe información bastante limitada.
En un ensayo realizado en un sitio facilitado por la EEA INTA Bordenave en 2012 se observó un aumento en producción forrajera en intersiembra con vicia (Fig. 2). La producción de forraje fue 70% superior con respecto al monocultivo de agropiro (Menghini et al., 2013).
Este resultado preliminar muestra la factibilidad, no solo de realizar la intersiembra, sino de obtener beneficios en cuanto a producción forrajera. Por otro lado, la intersiembra mitigaría en gran medida los efectos adversos de la presencia de suelo desnudo. Un suelo que se encuentre desprovisto de cobertura, ya sea muerta o viva, es más susceptible a sufrir procesos de erosión, tanto eólica como hídrica. Ambos procesos erosivos, se dan comúnmente en nuestra zona.  La vicia, una leguminosa trepadora, genera una cobertura adicional, como lo muestra la Figura 3. En agropiro puro, la proporción de suelo desnudo ronda el 35% para ambos cortes primaverales, mientras que la consociación, disminuye apenas al 5%. Esta cobertura adicional ocupa los espacios (nichos) vacios generados en una pastura por el normal uso con los animales. La disponibilidad de espacio, luz, agua, nutrientes, etc. generada en estos nichos, de no aprovecharse por la vicia o el agropiro serán sitios donde comiencen a desarrollase las malezas. No está siendo evaluado actualmente, pero este mejor aprovechamiento del espacio por parte de la vicia, podría tener un impacto favorable adicional, sobre el control de malezas primaverales.

Figura 2. Rendimiento de materia seca (MS) de pastura pura de agropiro (A) y consociada con V. villosa (A+V) en primavera de 2012 en la EEA  INTA Bordenave.

Figura 3. Cobertura generada por una pastura monofítica de agropiro (A) y la intersiembra agropiro vicia (A+V) en dos cortes primaverales en la EEA INTA Bordenave para el año 2013

Rol de las leguminosas en producción animal
En sistemas de producción extensivos, cuando el forraje base no alcanza a satisfacer los requerimientos del animal, el suministro de proteína adicional en la dieta es importante para un mejor desempeño. En general, las leguminosas poseen mayor concentración de proteína en sus tejidos en comparación con las gramíneas. Es por ello, que el uso de leguminosas podría, en parte resolver este problema.
El valor nutricional de la pastura mejora cuando se incorpora la leguminosa a la pastura tal como es esperable, previamente reportado en diversos estudios y corroborado específicamente sobre agropiro por Menghini et al. (2014). Dichos cambios serán de mayor magnitud a medida que aumenta la participación de la vicia (Tabla 1). El incremento encontrado en el contenido de proteína del forraje, permitiría aumentos en la carga animal y/o mayores ganancias de peso. Desde el punto de vista productivo resulta destacable que en el período donde la vicia expresa su mayor potencial forrajero encontramos las mayores demandas de nutrientes de un rodeo de cría, la época de parición y comienzo de lactancia. Este momento es el más crítico desde el punto de vista nutricional en los sistemas ganaderos de cría. Con la intersiembra de V. villosa, dicho período coincide con el pico de producción de la pastura (trimestre octubre a diciembre).
En cuanto al consumo de forraje, es de esperar que la incorporación de leguminosa a la pastura lo favorezca, debido a que se encuentran menores componentes fibrosos que limitan el consumo (Tabla 1) de la pastura.

Tabla 1. Contenido de Proteína Bruta (PB), Fibra en Detergente Neutro (FDN) y Fibra en Detergente Ácido (FDA) de pasturas consociadas agropiro-vicia en diferentes proporciones para cortes de primavera en tres localidades del sudoeste bonaerense para el año 2013.

Las leguminosas tienen mayor tasa de digestión que las gramíneas, lo que aumenta la tasa de pasaje ruminal. Es decir, el alimento pasa más rápido por el tracto digestivo del animal cuando en la dieta hay cierta proporción de leguminosas. Como consecuencia, se observan incrementos en el consumo de materia seca y nitrógeno, que generarían aumentos en la síntesis de proteína microbiana y digestibilidad. Es esperable que se traduzca en cambios favorables de estado corporal beneficiando la tasa de concepción en vacas de cría, o la ganancia de peso en vaquillonas y novillos.

Impacto de la incorporación de leguminosas al sistema productivo
Las asociaciones leguminosas-gramíneas constituyen un tipo particular de asociaciones que naturalmente se suceden en los distintos ecosistemas y que funcionan de manera estable desde el punto de vista ecológico.
Mediante la intervención del hombre, se pueden realizar artificialmente con la intención de que las mismas produzcan una ventaja en el rendimiento, ya sea en el tiempo o en el espacio.
Las asociaciones han sido usadas en diferentes lugares del mundo porque pueden obtenerse un rendimiento total mayor por unidad de superficie que a partir de cultivos puros. Esta hipótesis se basa en el principio de un uso más eficiente de la energía solar, agua y nutrientes. Otro justificativo importante es la evidencia que poseer mayor estabilidad en los rendimientos de forraje, en parte explicado por un efecto de compensación que puede existir entre los componentes de la mezcla (Laborde et al., 2005).
En los agroecosistemas actuales, el nitrógeno es el principal nutriente limitante, por lo tanto la fertilización nitrogenada constituye uno de las mayores demandas de los sistemas forrajeros. En consecuencia, la exigencia de los mercados actuales a producir cada vez más unidades de producto genera una dependencia cada vez más grande a la utilización de fertilizantes. Esto impacta fuertemente en los costos de producción, sobre todo en regiones semiáridas como las nuestras. Donde la respuesta a la fertilización es aleatoria porque las precipitaciones también lo son.
Como ventaja adicional, las leguminosas incrementan la disponibilidad de nitrógeno en el suelo por el proceso simbiótico de las bacterias que nodulan las raíces de las leguminosas (Fig. 4), incorporando nitrógeno desde la atmosfera y dejándolo disponible para la planta (fertilización natural). Por lo tanto, tienen la capacidad de reemplazar total o parcialmente el uso de fertilizantes sintéticos. De esta manera la intersiembra de leguminosas sobre pasturas preexistentes como agropiro, puede resultar de valor tanto para aspectos relativos a la sustentabilidad, como para la predictibilidad y mayor seguridad en la disponibilidad forrajera. Sin considerar cuestiones de coyuntura de mercado o política económica, al menos desde el punto de vista biológico la intersiembra debería tener un impacto favorable en la productividad y rentabilidad de los sistemas de cría bovina.


Figura 4. Nódulo efectivo en raíces de Vicia villosa. Simbiosis con la bacteria Rhizobium leguminosarum.

Bibliografía:

  • SENASA, 2015. http://viejaweb.senasa.gov.ar/contenido.php?to=n&in=673&io=7320. Visita El 26/10/2015.
  • Laborde H. E., M. H. Arelovich, Brevedan R. E., Canelo S. y J. Oyola. 2005. Las asociaciones de cultivos forrajeros, su productividad y el desempeño animal resultante en el sudoeste bonaerense. En: Producción, recursos y medio ambiente en el sudoeste bonaerense. EdiUNS. Bahía Blanca. Pág 65-72.
  • Menghini, M., E. Rondini, M.H. Arelovich, M.F. Martínez, R.D. Bravo y M.D. Chamadoira. 2014. Intersiembra de Vicia villosa sobre pasturas de Thinopyrum ponticum. Valor nutricional y rendimiento forrajero. 37º Congreso Argentino de Producción Animal. Rev. Arg. Prod. Anim 34 (1)131.
  • Menghini, M., H. M. Arelovich, S. P. Lagrange, M. Quintana y A. Galassi. 2013. Improvement of tall wheatgrass biomass yield and quality by intercropping with two legumes. J. Anim. Sci. Vol. 91, E-Suppl. 2. Pág 558.

Mayor información y contacto:

* Ing. Agr. Mariano Menghini, becario de la CIC; Dr. Hugo Arelovich, profesor Titular, Investigador independiente de la CIC; Dra. Marcela Martínez, profesora Adjunta; M.Sc. Rodrigo Bravo, Asistente de docencia. Todos desarrollan sus actividades en el Departamento de Agronomía de la Universidad Nacional del Sur y en el CERZOS (CONICET-UNS).

 

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