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La transferencia de conocimiento desde el ámbito público y académico hacía el tejido social y productivo, se ha convertido hoy, en un importante elemento para fomentar la productividad del país y con ello impulsar la generación de empleo y cohesión social.

Nociones Generales

La transferencia de conocimiento desde el ámbito público y académico hacía el tejido social y productivo, se ha convertido hoy, en un importante elemento para fomentar la productividad del país y con ello impulsar la generación de empleo y cohesión social.

Cuando utilicemos, en el presente módulo del curso,  la palabra “transferencia de tecnología”, lo haremos en el sentido de “trasmisión de conocimientos técnicos o de tecnología desde universidades o centros de investigación pública al sector socio productivo mediante convenios o acuerdos correspondientes.

Es importante distinguir el concepto de transferencia de tecnología de otros conceptos asociados como, difusión de tecnología o diseminación tecnológica. La primera conlleva convenios con contraprestaciones de índole económica. Los segundos están relacionados con procesos de comunicación de conocimientos científicos en forma libre y abierta.

El Cambio de Cultura. Del modelo “lineal” al modelo “triple hélice”

La noción de transferencia de tecnología que hoy se usa en los ambientes universitarios y centros de investigación pública es el resultado de proceso largo fruto de una convergencia de dos culturas sobre la producción de conocimientos.

“La cultura de la ciencia abierta” suponía que la ciencia básica era tarea principal de las universidades y centros de investigación públicos. Estos últimos tenían que generar un acervo de conocimientos y ponerlos a disposición del sector privado. La ciencia aplicada era la actividad que le correspondía al sector privado.

En esta cultura el incentivo para los avances científicos esta dado por la publicación, la revisión y evaluación entre pares y por el prestigio que da el hecho de ser el primero en descubrir o publicar algo.

“La cultura tecnológica” o de ciencia aplicada, desarrollada por el sector privado, es la encargada de la aplicación inmediata de los conocimientos generados en el ambiente universitario.

Esta cultura funciona a través de un sistema de incentivos y retribución basado en mecanismos que permiten apropiarse de los resultados de investigación (derechos intelectuales).

Este modelo es conocido también como “lineal”, porque cada sector tiene delineada su tarea e incumbencia.

Sin embargo este modelo lineal de producción de conocimiento y su aplicación a la innovación tecnológica ha sido ampliamente debatido desde los años cincuenta, evidenciándose que dicho modelo, entendido como una sucesión secuencial de etapas, no se ajusta a la realidad compleja y cambiante de la transferencia de tecnología y la innovación tecnológica, ni explica la complejidad de los procesos de interacción para la incorporación del desarrollo de la I+D básica orientada para resolver problemas concretos, efecto de la demanda social, económica y tecnológica (1).

Modernamente la innovación es considerada un proceso más complejo e interactivo. “No se cree que arrojar los conocimientos por encima de los muros universitarios y confiar en la suerte, sea suficiente como para estimular la aplicación de esos conocimientos y lograr un beneficio económico y social. De ahí que se considerara la introducción de las patentes como medio de cambiar la estructura de los incentivos en el sector público para abordar esta deficiencia. También se ha difuminado un poco la distinción, nunca muy precisa, entre la ciencia básica y aplicada. El desarrollo de la biotecnología ha tenido como resultado que se perciba el potencial de alto valor comercial de algunas áreas de la ciencia básica, como la genómica” (2).

La complejidad del sistema de transferencia de tecnología e innovación dio a luz el sistema o modelo que hoy impera y es conocido como “triple hélice” donde se produce un entrecruzamiento o convergencia de actores y formas de producción de conocimientos. Se reconoce que en el proceso de transferencia intervienen simultáneamente universidades y centros de investigación pública, empresas y estado.

Asimismo valores de la cultura tecnológica han penetrado en el de la ciencia abierta. Se ha tomado nota que muchos conocimientos generados en las universidades y centros de investigación terminarían archivados sino se los protege a través de mecanismos de propiedad intelectual, pues sin dicha protección no se encuentran empresas interesadas en aplicar o llevar dichos conocimientos al sector socio-productivo.

La transferencia de los resultados de la investigación desde la universidad al sector productivo constituye hoy en día un objetivo importante, no sólo desde la perspectiva de las propias universidades, sino también, muy especialmente, en atención a los intereses generales de la economía del país. Gracias a esa transferencia se consigue no sólo contribuir a la financiación de de los centros universitarios de investigación, sino que se pone a estos en situación de conocer las necesidades tecnológicas del sector productivo y se contribuye a hacer que éste sea más competitivo a nivel internacional (3).

Desde la experiencia internacional, uno de los momentos claves para el desarrollo de la transferencia de tecnología por parte de las universidades, aparece en el año 1980 en Estados Unidos, en el marco de la Ley de Stevenson-Wydler y Bayh Dole. En ella se dispuso  las bases legales para la creación de alianzas de transferencia de tecnología entre ambos agentes: universidad y empresa y el acercamiento de dos culturas de innovación diferentes (4).

De esta forma se intentaba facilitar la comercialización de la investigación y la aceleración  de la innovación. Posteriormente, la mayoría del mundo desarrollado ha puesto en práctica políticas similares. En los países en desarrollo más avanzados tecnológicamente también existe gran cantidad de evidencia que indica que se están obteniendo patentes en un contexto similar. En algunos países en desarrollo las solicitudes internacionales de patentes (a través del PCT) proceden cada vez más de universidades o de empresas derivadas (5).

Transferencia de Tecnología y Propiedad Intelectual

La propiedad intelectual en sentido general, incluyendo los derechos de autor y la propiedad industrial, es un instrumento jurídico que permite proteger algunos resultados de investigación y el trabajo intelectual. De esta manera se asegura que quien ha realizado una creación intelectual tenga un derecho exclusivo de explotación por un determinado tiempo.

La utilización de este instrumento por parte de universidades y centros de investigación fue siendo aceptado lenta y paulatinamente a medida que se fueron asimilando los cambios comentados en el apartado anterior y se fueron venciendo algunas resistencias.

Se decía que no era razonable que empresas privadas se apropiaran de conocimientos generados en instituciones públicas y con fondos públicos, cuando además dichos conocimientos deberían estar disponibles para la toda la sociedad.

Similar resistencia encontraba la posibilidad de otorgar licencias exclusivas a empresas respecto de resultados de investigación universitaria. En 1974 un Tribunal de EE.UU. (Distrito de Columbia) sostuvo que la concesión de licencias exclusivas de patentes de propiedad pública era inconstitucional (6).

El cambio de este pensamiento fue forzado por universidades y empresas de todo el mundo. En 1980 el Rector de la Universidad de Harvard sostenía que las “patentes ofrecían un incentivo para buscar más vigorosamente descubrimientos en sus laboratorios”….  En ese mismo año una reforma de la ley de patentes de los EE.UU. permitió a las universidades (y pequeñas empresas) ser titulares de las patentes desarrolladas con fondos públicos federales (7).

Los resultados de investigación universitaria requieren mucha inversión no solo en su faz de desarrollo sino también en la de explotación y comercialización.

Es evidente que ninguna empresa está dispuesta a hacer tales inversiones, si una vez que ha conseguido introducir el nuevo producto en el mercado, ese mismo producto puede ser comercializado por cualquier empresa competidora, que tendrá, además, la ventaja de no haber tenido que hacer la misma inversión. Está demostrado que las empresas sólo están dispuestas a invertir en el desarrollo y comercialización de un producto si tienen la seguridad de que podrán explotarlo en exclusiva durante cierto tiempo, para compensar y obtener beneficios por la inversión realizada (8).

La protección de los conocimientos generados en universidades y centros de investigación

Si bien durante el curso se ahondara sobre distintos institutos de la propiedad intelectual resulta importante que vayamos adelantando como algunos de estos pueden utilizarse por universidades y centros de investigación.

Derechos de autor: Este instituto puede utilizarse para la protección de libros, artículos y cualquier publicación de docentes e investigadores universitarios. El derecho de autor es también el medio por el cual se pueden proteger diseños, planos, dibujos y obras audiovisuales. En la actualidad es el medio de protección de los programas de computación (software).

Debe destacarse que el derecho de autor protege las formas de expresión de ideas y métodos, no las ideas y métodos en sí mismos. Se otorga derechos exclusivos sobre la reproducción y difusión de las obras protegidas.

Derecho de patentes: La patente de invención es un derecho exclusivo a la explotación de una invención durante un periodo determinado. Se materializa por medio de un título que otorga el estado.

El régimen de patentes se limita a invenciones, sean de productos o procedimientos, que sean nuevas, entrañen una actividad inventiva y sean susceptibles de aplicación industrial. Para que se otorgue la patente, se requiere normalmente que la presentación de una solicitud se vea acompañada mediata o inmediatamente de la descripción de la invención de manera suficientemente clara y completa para que las personas capacitadas en la técnica de que se trate puedan llevar a la práctica la invención (9).

Las patentes constituyen uno de los elementos jurídicos dirigidos a promover el desarrollo tecnológico. Permiten a los creadores de nuevas tecnologías apropiarse de los resultados de sus esfuerzos inventivos, y los protegen de la competencia de potenciales usuarios de las mismas tecnologías.

Modelos de utilidad: Está destinado a proteger innovaciones menor calidad creativa que las que se protegen por medio de patentes. Su regulación, en la Argentina, está dada en la misma norma que el de las patentes de invención, la Ley 24.481. La ley los define como “toda disposición o forma nueva obtenida o introducida en herramientas, instrumentos de trabajo, utensilios, dispositivos u objetos conocidos que se presten a un trabajo práctico, en cuanto importen una mejor utilización en la función a la que estén destinados. Al igual que las patentes otorgan un derecho exclusivo de explotación, pero por un tiempo menor al de aquellas.

Son requisitos para solicitar un modelo de utilidad la novedad y el carácter industrial de la innovación. No son impedimentos para la concesión del certificado de modelo de utilidad, que la innovación carezca de actividad inventiva o sea conocido o se haya divulgado en el exterior.

Diseños y Modelos Industriales: Estos instrumentos están destinados a proteger aspectos ornamentales y estéticos de objetos o productos industriales. En la Argentina esta protección esta instrumentada a través del Decreto-Ley 6673/63.-

Generalmente se protegen los diseños y modelos industriales originales.

Derechos de Obtentor: La protección de las variedades vegetales por medio de este instrumento concede al obtentor de una nueva variedad el derecho a explotarla en exclusividad, al igual que una patente crea un monopolio sobre un invento. Se otorga un derecho exclusivo como contrapartida para incentivar la innovación y al igual que los derechos de autor permite que el obtentor controle la reproducción (copia) por terceros de su variedad. En Argentina esta protección está dada por la Ley 20.247.-

Secreto Industrial o Información Confidencial: El régimen jurídico aplicable a los conocimientos técnicos confidenciales y secretos implica que quien desarrolla cierta tecnología puede preservarla en su poder e impedir fáctica y jurídicamente que terceros tengan acceso a las misma. No puede impedir, sin embargo, que terceros independientes desarrollen la misma tecnología (9).

La Ley 24.766 establece como requisitos para esta protección, que la información tenga un valor comercial, no esté revelada en el sector relevante, se hayan tomado medidas razonables para mantenerla secreta y la apropiación por medio de terceros se haya hecho mediante prácticas comerciales deshonestas.

Conclusiones

Las universidades y centros de investigación han tomado nota que los conocimientos generados en sus ámbitos pueden ser útiles no sólo para ser publicados en revistas y publicaciones científicas, sino que pueden servir directamente para acelerar o incrementar la innovación tecnológica de su región o  país, y esto mejora las posibilidades económicas generales de los lugares donde aquellos se desenvuelven.

Es importante que estas instituciones adopten políticas y medidas necesarias y útiles para gestionar y proteger los conocimientos generados en sus ámbitos.

En este sentido, la gran mayoría de universidades nacionales y centros de investigación públicos han generados marcos normativos por los cuales se han creado oficinas de transferencia de tecnología y propiedad intelectual y se ha regulado la gestión y protección de los derechos intelectuales resultantes de los conocimientos generados en sus ámbitos. 

Referencias

  1. Política y Gestión de Derechos de Propiedad Intelectual e Industrial en el Contexto de la Universidades. Pág. 8. Facultad de Derecho y Ciencias Sociales. Universidad Nacional del Córdoba.
  2. Temas de Derecho Industrial y de la Competencia, Propiedad Intelectual y Políticas de Desarrollo, Ciudad Argentina, pág. 310.
  3. Nociones sobre patentes de invención para investigadores universitarios, Coordinador: Alberto Bercovitz, Pág. 9. Ediciones Unesco/CRE-Columbus.
  4. Política y Gestión de Derechos de Propiedad Intelectual e Industrial en el Contexto de la Universidades. Pág. 9. Facultad de Derecho y Ciencias Sociales. Universidad Nacional del Córdoba
  5. Temas de Derecho Industrial y de la Competencia, Propiedad Intelectual y Políticas de Desarrollo, Ciudad Argentina, pág. 308.
  6. Colección CEA-CBC, Universidad Nacional de Buenos Aires, Temas de Propiedad Intelectual, Carlos M. Correa, Pág. 67.
  7. Colección CEA-CBC, Universidad Nacional de Buenos Aires, Temas de Propiedad Intelectual, Carlos M. Correa, Pág. 68.
  8. Nociones sobre patentes de invención para investigadores universitarios, Coordinador: Alberto Bercovitz, Pág. 12. Ediciones Unesco/CRE-Columbus.
  9. Derecho de las Patentes de Invención /1, Guillermo Cabanellas de las Cuevas, Heliasta, Pág. 19.

* Abogado Fernando Juárez, Responsable de Transferencia de Tecnología y Propiedad Intelectual (UNS) Avda. Colón 80 3° Piso-Bahía Blanca (B8000 TFN)
Fernando Juárez
; e-mail:

El Dr Juárez forma parte del equipo de trabajo de la Sub Secretaría de Vinculación Tecnológica de la UNS a cargo del Dr. Pablo Marinángeli.

 

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